El salmo de la confianza: Dios como un pastor que guía, alimenta y acompaña hasta en los peores valles. En la numeración litúrgica es el salmo 22.
- El Señor es mi pastor; nada me faltará.
- En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará.
- Él conforta mi alma; me guía por sendas de justicia por amor de su nombre.
- Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo. Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
- Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos. Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
- Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del Señor moraré para siempre.