Un salmo de peregrinos, breve y fácil de aprender: el Señor guarda las entradas y las salidas. En la numeración litúrgica es el salmo 120.
- Alzaré mis ojos a los montes. ¿De dónde vendrá mi socorro?
- Mi socorro viene del Señor, que hizo los cielos y la tierra.
- No dará tu pie al resbaladero, ni se adormecerá el que te guarda.
- He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel.
- El Señor es tu guardador; el Señor es tu sombra a tu diestra.
- El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche.
- El Señor te guardará de todo mal; él guardará tu alma.
- El Señor guardará tu salida y tu entrada, desde ahora y para siempre.