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Oración Diaria

Confesión

Cómo confesarse

Paso a paso, también si hace mucho que no vas

Confesarse es más sencillo de lo que parece desde fuera. No hay que saberse nada de memoria, y si te pierdes basta con decirlo: el sacerdote te va guiando. Estos son los pasos.

Antes: prepararse

Busca un rato tranquilo y repasa tu vida desde la última confesión. Ayuda hacerlo con una lista de preguntas, como las de un examen de conciencia, o recorriendo los diez mandamientos. No se trata de encontrar muchas cosas, sino de ser sincero con las que hay.

Hace falta también el dolor de haber hecho mal y el propósito de cambiar. No hace falta sentir nada especial ni estar seguro de que no vas a volver a caer: basta con quererlo de verdad.

En el confesionario

  1. El saludo. Te santiguas y dices: «Ave María purísima». El sacerdote responde: «Sin pecado concebida».
  2. Cuánto hace. Dices cuánto tiempo ha pasado desde tu última confesión, aunque sea aproximado: «Hace unos seis meses que no me confieso».
  3. Los pecados. Los dices con sencillez, sin rodeos ni explicaciones largas. Los graves hay que decirlos todos, y más o menos cuántas veces.
  4. El consejo y la penitencia. El sacerdote te dice unas palabras y te pone una penitencia: normalmente una oración o un gesto concreto.
  5. El acto de contrición. Lo rezas en voz alta. Si no te lo sabes, vale decir con tus palabras que te arrepientes: «Señor, me arrepiento de todo corazón».
  6. La absolución. El sacerdote te absuelve «en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo». Respondes: «Amén».

Después

Cumple la penitencia cuanto antes, mejor allí mismo, y da gracias. Lo que has confesado está perdonado: no hace falta volver sobre ello.

En cinco ideas

  1. Examina tu conciencia. Sin prisa, sin dramatismo y sin buscarte pecados que no están.
  2. Duélete de lo que has hecho. Más por haber fallado a quien te quiere que por quedar mal.
  3. Propón enmendarte. Vale aunque sepas que eres flojo y que volverás a caer.
  4. Dile los pecados al sacerdote, claros y sin rodeos. Está ahí para levantarte, no para juzgarte.
  5. Cumple la penitencia que te dé y vete en paz. Lo que has confesado ya no existe.

Preguntas frecuentes

Hace muchos años que no me confieso. ¿Qué hago?
Díselo al sacerdote nada más empezar: «Hace muchos años y no sé muy bien cómo se hace». Es de lo más habitual, y él te ayudará haciéndote preguntas.
¿Y si me olvido de algún pecado?
Si se te olvida sin querer, queda perdonado con los demás. Si era grave, se dice en la siguiente confesión.
¿Cada cuánto hay que confesarse?
La Iglesia pide confesar los pecados graves al menos una vez al año, y siempre antes de comulgar si se tiene conciencia de pecado grave. Muchos lo hacen una vez al mes.
¿El sacerdote puede contar lo que le digo?
Nunca, a nadie y por ningún motivo. Es el secreto de confesión, y no tiene excepciones.

Para prepararte