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Oración Diaria

Santo Rosario

Rosario de hoy

Domingo, 4 de octubre de 2026 · Misterios gloriosos

Hoy, domingo, se rezan los misterios gloriosos. Aquí tienes el rosario entero, en el orden en que se reza: unos veinte minutos, sin prisa.

Para empezar

Señal de la cruz

Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Credo

Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Después, un padrenuestro, tres avemarías y un gloria.

Padre nuestro

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre, venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Ave María

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

1.º misterio glorioso: La Resurrección del Señor

Marcos 16, 1-8

Las mujeres van al sepulcro a cuidar un cadáver y encuentran la piedra corrida. Desde esa mañana la última palabra ya no la tiene la muerte.

Un padrenuestro, diez avemarías y un gloria. Fruto del misterio: la fe

Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.

2.º misterio glorioso: La Ascensión del Señor

Hechos 1, 6-11

Jesús se marcha y a la vez promete quedarse todos los días. Los discípulos dejan de mirar al cielo y empiezan a caminar.

Un padrenuestro, diez avemarías y un gloria. Fruto del misterio: la esperanza

Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.

3.º misterio glorioso: La venida del Espíritu Santo

Hechos 2, 1-13

Unos hombres encerrados por miedo salen a hablar sin miedo. Lo que cambió no fueron ellos, sino el fuego que recibieron.

Un padrenuestro, diez avemarías y un gloria. Fruto del misterio: los dones del Espíritu

Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.

4.º misterio glorioso: La Asunción de María al cielo

Apocalipsis 12, 1

La que llevó a Dios en su cuerpo no conoce la corrupción del sepulcro. En ella se ve de antemano lo que Dios quiere para todos.

Un padrenuestro, diez avemarías y un gloria. Fruto del misterio: una buena muerte

Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.

5.º misterio glorioso: La coronación de María como Reina

Judit 13, 18-19

Es reina por haber servido, no por haber mandado. Su corona es la de quien se fio de Dios hasta el final.

Un padrenuestro, diez avemarías y un gloria. Fruto del misterio: la confianza en María

Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.

Para terminar

Salve

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María.

Ruega por nosotros, santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Los otros días