El lunes, se rezan los misterios gozosos. Aquí tienes el rosario entero, en el orden en que se reza: unos veinte minutos, sin prisa.
Para empezar
Señal de la cruz
Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Credo
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
Después, un padrenuestro, tres avemarías y un gloria.
Padre nuestro
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre, venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.
Ave María
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
1.º misterio gozoso: La Anunciación del ángel a María
Lucas 1, 26-38
Dios no entra en la vida de María forzando la puerta, sino preguntando. Todo lo que vino después dependió de una mujer joven que dijo que sí sin entender del todo lo que se le pedía.
Un padrenuestro, diez avemarías y un gloria. Fruto del misterio: la humildad
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
2.º misterio gozoso: La Visitación a su prima Isabel
Lucas 1, 39-56
Recién llena de Dios, María no se encierra a saborearlo, sino que sale deprisa a echar una mano. La alegría que viene de Dios siempre acaba caminando hacia otro.
Un padrenuestro, diez avemarías y un gloria. Fruto del misterio: el amor al prójimo
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
3.º misterio gozoso: El Nacimiento de Jesús en Belén
Lucas 2, 1-20
El Todopoderoso escoge un establo, unos pañales y el frío de la noche. Desde entonces ningún sitio pequeño o pobre queda fuera del alcance de Dios.
Un padrenuestro, diez avemarías y un gloria. Fruto del misterio: la pobreza de espíritu
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
4.º misterio gozoso: La Presentación del Niño en el Templo
Lucas 2, 22-38
María y José llevan a su Hijo a Dios y se lo devuelven a quien se lo había dado. Simeón les avisa de que ese don traerá también una espada.
Un padrenuestro, diez avemarías y un gloria. Fruto del misterio: la obediencia
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
5.º misterio gozoso: El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo
Lucas 2, 41-52
Tres días de búsqueda angustiada terminan en una respuesta que sus padres no comprenden. También en la fe hay noches en que Dios parece perdido y solo se le encuentra buscándolo.
Un padrenuestro, diez avemarías y un gloria. Fruto del misterio: la búsqueda de Dios
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
Para terminar
Salve
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María.
Ruega por nosotros, santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.