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Oración Diaria

Santo Rosario

Rosario del jueves

Jueves · Misterios luminosos

El jueves, se rezan los misterios luminosos. Aquí tienes el rosario entero, en el orden en que se reza: unos veinte minutos, sin prisa.

Para empezar

Señal de la cruz

Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Credo

Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Después, un padrenuestro, tres avemarías y un gloria.

Padre nuestro

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre, venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Ave María

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

1.º misterio luminoso: El Bautismo de Jesús en el Jordán

Mateo 3, 13-17

Se pone en la fila de los pecadores sin serlo. El cielo se abre y se oye que es el Hijo amado, antes de haber hecho nada grande.

Un padrenuestro, diez avemarías y un gloria. Fruto del misterio: vivir el bautismo

Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.

2.º misterio luminoso: Las bodas de Caná

Juan 2, 1-11

María se da cuenta de que falta vino antes que nadie y no da lecciones, solo avisa. Haced lo que él os diga sigue siendo el mejor consejo que se le puede dar a alguien.

Un padrenuestro, diez avemarías y un gloria. Fruto del misterio: confiar en su palabra

Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.

3.º misterio luminoso: El anuncio del Reino de Dios

Marcos 1, 14-15

El Reino no llega con ruido, sino como una semilla escondida. Empieza cada vez que alguien decide cambiar de verdad.

Un padrenuestro, diez avemarías y un gloria. Fruto del misterio: la conversión

Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.

4.º misterio luminoso: La Transfiguración del Señor

Lucas 9, 28-36

Por un momento los discípulos ven quién es de verdad el que camina con ellos. Esa luz tendrá que sostenerlos cuando llegue el viernes.

Un padrenuestro, diez avemarías y un gloria. Fruto del misterio: el deseo de santidad

Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.

5.º misterio luminoso: La institución de la Eucaristía

Lucas 22, 14-20

La noche en que lo iban a entregar, se entregó él primero. Se quedó en algo tan sencillo como el pan para no dejarnos solos nunca.

Un padrenuestro, diez avemarías y un gloria. Fruto del misterio: el amor a la Eucaristía

Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.

Para terminar

Salve

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María.

Ruega por nosotros, santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Los otros días