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Oración Diaria

Lo que creemos

Las virtudes teologales y cardinales

Una virtud es una costumbre buena: una disposición firme a hacer el bien que, a fuerza de repetirse, acaba saliendo sola. Las teologales las da Dios y tienen a Dios por objeto. Las cardinales son humanas, se trabajan, y de ellas dependen todas las demás; «cardinal» viene de la palabra latina para quicio, la pieza sobre la que gira una puerta.

Las tres virtudes teologales

Fe
Creer en Dios y fiarse de lo que ha dicho.
Esperanza
Confiar en que cumplirá lo prometido, también cuando todo va mal.
Caridad
Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo por él. Es la mayor de las tres.

Las cuatro virtudes cardinales

Prudencia
Saber qué conviene hacer en cada momento y elegir los medios para hacerlo.
Justicia
Dar a cada uno lo suyo: a Dios y a los demás.
Fortaleza
Aguantar en la dificultad y no echarse atrás ante el bien que cuesta.
Templanza
Moderar los placeres para que no manden ellos.

San Pablo dice que al final quedarán estas tres: la fe, la esperanza y la caridad, y que la más grande es la caridad.

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