Los dones son regalos que el Espíritu Santo da en el bautismo y refuerza en la confirmación, para que sea más fácil seguir a Dios. Los frutos son lo que se nota en una persona que se deja llevar por él: no se fabrican, aparecen.
Los siete dones del Espíritu Santo
- Sabiduría
- Gustar las cosas de Dios y ver la vida como él la ve.
- Entendimiento
- Comprender por dentro las verdades de la fe.
- Consejo
- Acertar en las decisiones y saber orientar a otros.
- Fortaleza
- Mantenerse firme en el bien cuando cuesta.
- Ciencia
- Dar a las cosas creadas su justo valor.
- Piedad
- Tratar a Dios como Padre y a los demás como hermanos.
- Temor de Dios
- No miedo, sino no querer ofender a quien tanto nos quiere.
Los doce frutos del Espíritu Santo
- Caridad, gozo y paz
- Amor, alegría serena y un corazón tranquilo.
- Paciencia y longanimidad
- Saber esperar y perseverar sin desanimarse.
- Bondad y benignidad
- Querer el bien del otro y tratarlo con dulzura.
- Mansedumbre y fidelidad
- No responder con violencia y cumplir la palabra dada.
- Modestia, continencia y castidad
- Sencillez, dominio de uno mismo y un amor limpio.
Los dones se piden. La oración más conocida para hacerlo es el «Ven, Espíritu Santo», que se reza sobre todo en los días anteriores a Pentecostés.