
Fue el peor estudiante de su seminario. No se le daba el latín y estuvo a punto de no ser ordenado; lo enviaron a Ars, una aldea francesa de doscientos treinta habitantes, precisamente porque allí no podía estropear gran cosa. Llegó en 1818 y se encontró un pueblo que había dejado de ir a misa.
Acabó pasando dieciséis y hasta dieciocho horas diarias en el confesionario, y a Ars llegaban peregrinos desde toda Francia para esperar días su turno. Dormía dos o tres horas, comía patatas hervidas y regaló cuanto tuvo. Intentó huir tres veces para hacerse monje y las tres lo devolvieron. Murió en 1859 y es patrono de los párrocos. Se celebra el 4 de agosto.
Fiesta: 4 de agosto · Presbítero, cura de Ars