
Era abogado en Nápoles y ganó todos sus pleitos hasta que perdió uno por un documento que no había leído bien. Aquella humillación lo sacó del oficio. Se hizo sacerdote a los treinta y fundó en 1732 los redentoristas para predicar en los pueblos del interior, adonde no llegaba nadie.
Su obra escrita es enorme, y la más importante es la Teología Moral, escrita contra el rigorismo de su tiempo: sostuvo que en la duda hay que inclinarse por la libertad de la conciencia, y que un confesor está para levantar y no para aplastar. Sus últimos años los pasó casi paralítico, apartado de su propia congregación por una intriga, y en una noche oscura que duró año y medio. Patrono de los moralistas y de los confesores, se celebra el 1 de agosto.
Fiesta: 1 de agosto · Obispo y doctor de la Iglesia