Señor, llevo días rezando y no siento nada.
Digo las palabras y me parece que se quedan en el techo.
Sé que esto le pasa a mucha gente y que no es el final de nada.
No vengo por lo que siento, vengo porque quiero estar aquí.
Prefiero rezarte seco antes que no rezarte.
Si te toca callarte, cállate, que yo me quedo igual.
Sostén tú lo que ahora no sostienen mis ganas.
Amén.
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