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Oración Diaria

Lecturas del día

Evangelio del domingo 1 de noviembre

Domingo, 1 de noviembre de 2026 · Todos los Santos

Evangelio

Evangelio según San Mateo 5,1-12a.

Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él.

Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:

"Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.

Felices los afligidos, porque serán consolados.

Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.

Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.

Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.

Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.

Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.

Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron."

Primera lectura

Apocalipsis 7,2-4.9-14.

Yo, Juan, vi a otro Angel que subía del Oriente, llevando el sello del Dios vivo. Y comenzó a gritar con voz potente a los cuatro Angeles que habían recibido el poder de dañar a la tierra y al mar:

"No dañen a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que marquemos con el sello la frente de los servidores de nuestro Dios".

Oí entonces el número de los que habían sido marcados: eran 144. 000 pertenecientes a todas las tribus de Israel.

Después de esto, vi una enorme muchedumbre, imposible de contar, formada por gente de todas las naciones, familias, pueblos y lenguas. Estaban de pie ante el trono y delante del Cordero, vestidos con túnicas blancas; llevaban palmas en la mano y exclamaban con voz potente:

"¡La salvación viene de nuestro Dios que está sentado en el trono, y del Cordero!".

Y todos los Angeles que estaban alrededor del trono, de los Ancianos y de los cuatro Seres Vivientes, se postraron con el rostro en tierra delante del trono, y adoraron a Dios,

diciendo: "¡Amén! ¡Alabanza, gloria y sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza a nuestro Dios para siempre! ¡Amén!

Y uno de los Ancianos me preguntó: "¿Quiénes son y de dónde vienen los que están revestidos de túnicas blancas?".

Yo le respondí: "Tú lo sabes, señor". Y él me dijo: "Estos son los que vienen de la gran tribulación; ellos han lavado sus vestiduras y las han blanqueado en la sangre del Cordero".

Salmo

Salmo 24(23),1-2.3-4ab.5-6.

Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella,

el mundo y todos sus habitantes,

porque El la fundó sobre los mares,

Él la afirmó sobre las corrientes del océano.

¿Quién podrá subir a la Montaña del Señor

y permanecer en su recinto sagrado?

El que tiene las manos limpias

y puro el corazón;

él recibirá la bendición del Señor,

la recompensa de Dios, su Salvador.

Así son los que buscan al Señor,

los que buscan tu rostro, Dios de Jacob.

Segunda lectura

Epístola I de San Juan 3,1-3.

Queridos hermanos:

¡Miren cómo nos amó el Padre!

Quiso que nos llamáramos hijos de Dios,

y nosotros lo somos realmente.

Si el mundo no nos reconoce,

es porque no lo ha reconocido a Él.

Queridos míos,

desde ahora somos hijos de Dios,

y lo que seremos no se ha manifestado todavía.

Sabemos que cuando se manifieste,

seremos semejantes a Él,

porque lo veremos tal cual es.

El que tiene esta esperanza en Él,

se purifica, así como Él es puro.

Moniciones para la misa

Monición de entrada

Hoy celebramos la solemnidad de Todos los Santos: la inmensa multitud que ya goza de Dios, muchos de ellos sin nombre en el calendario, quizá alguien de nuestra propia familia. Su vida nos recuerda que la santidad es para todos. Con ellos alabamos al Señor.

A la primera lectura

El libro del Apocalipsis nos deja ver una muchedumbre inmensa, de toda nación, raza, pueblo y lengua, vestida de blanco ante el trono de Dios. Es la meta hacia la que caminamos.

A la segunda lectura

San Juan nos recuerda que ya somos hijos de Dios, y que un día lo veremos tal cual es. Esta esperanza nos purifica y nos pone en camino.

Al Evangelio

Las Bienaventuranzas son el retrato de Jesús y el camino de los santos. Escuchémoslas como una invitación personal a la felicidad verdadera. Aclamemos el Evangelio.

Oración de los fieles

Presentemos al Padre nuestras peticiones, confiando en su bondad. Respondemos: Te rogamos, óyenos.

  • Por la Iglesia, para que, siguiendo el ejemplo de los santos, sea en el mundo signo de las Bienaventuranzas. Roguemos al Señor.
  • Por los que lloran, los perseguidos por causa de la justicia y los que trabajan por la paz, para que sientan cerca la promesa de Dios. Roguemos al Señor.
  • Por tantos santos anónimos que hoy cuidan, perdonan y sirven sin que nadie lo vea, para que el Señor los fortalezca. Roguemos al Señor.
  • Por nuestros difuntos, a los que mañana recordaremos de manera especial, para que gocen para siempre de la luz de Dios. Roguemos al Señor.
  • Por nosotros, para que no tengamos miedo a ser santos en lo pequeño de cada día. Roguemos al Señor.

Monición final

Mañana recordaremos a todos los fieles difuntos. Que la intercesión de todos los santos nos acompañe y nos anime a vivir las Bienaventuranzas. Podemos ir en paz.

Reflexión del día: Todos los Santos

Una multitud que nadie puede contar. Muchos no salen en el calendario: abuelas, obreros, madres. Tú también puedes estar en esa multitud.