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Oración Diaria

Lecturas del día

Evangelio del sábado 31 de octubre

Sábado, 31 de octubre de 2026 · Sábado de la 30.ª semana del Tiempo Ordinario

Evangelio

Evangelio según San Lucas 14,1.7-11.

Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente.

Y al notar cómo los invitados buscaban los primeros puestos, les dijo esta parábola:

"Si te invitan a un banquete de bodas, no te coloques en el primer lugar, porque puede suceder que haya sido invitada otra persona más importante que tú,

y cuando llegue el que los invitó a los dos, tenga que decirte: 'Déjale el sitio', y así, lleno de vergüenza, tengas que ponerte en el último lugar.

Al contrario, cuando te inviten, ve a colocarte en el último sitio, de manera que cuando llegue el que te invitó, te diga: 'Amigo, acércate más', y así quedarás bien delante de todos los invitados.

Porque todo el que ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado".

Primera lectura

Carta de San Pablo a los Filipenses 1,18b-26.

Pero ¡qué importa! Después de todo, de una u otra manera, con sinceridad o sin ella, Cristo es anunciado, y de esto me alegro y me alegraré siempre.

Porque sé que esto servirá para mi salvación, gracias a las oraciones de ustedes y a la ayuda que me da el Espíritu de Jesucristo.

Así lo espero ansiosamente, y no seré defraudado. Al contrario, estoy completamente seguro de que ahora, como siempre, sea que viva, sea que muera, Cristo será glorificado en mi cuerpo.

Porque para mí la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia.

Pero si la vida en este cuerpo me permite seguir trabajando fructuosamente, ya no sé qué elegir.

Me siento urgido de ambas partes: deseo irme para estar con Cristo, porque es mucho mejor,

pero por el bien de ustedes es preferible que permanezca en este cuerpo.

Tengo la plena convicción de que me quedaré y permaneceré junto a todos ustedes, para que progresen y se alegren en la fe.

De este modo, mi regreso y mi presencia entre ustedes les proporcionarán un nuevo motivo de orgullo en Cristo Jesús.

Salmo

Salmo 42(41),2.3.5bcd.

Como la cierva sedienta

busca las corrientes de agua,

así mi alma suspira

por ti, mi Dios.

Mi alma tiene sed de Dios,

del Dios viviente:

¿Cuándo iré a contemplar

el rostro de Dios?

Me dejo llevar por la nostalgia:

¡cómo iba en medio de la multitud

y la guiaba hacia la Casa de Dios

Reflexión del día: Fin de octubre

Guarda el Rosario en el bolsillo también en noviembre. Los meses cambian, la Madre no. Sigue con ella.