
Entró en el Carmelo de Ávila a los veinte años y pasó otros veinte sin apenas rezar en serio, según contó ella misma sin ahorrarse nada. La conversión le llegó pasados los cuarenta, delante de una imagen de Cristo llagado. A partir de ahí fundó diecisiete conventos recorriendo España en carro, peleándose con obispos, con el nuncio y con la Inquisición, que le retuvo sus escritos.
Escribió como hablaba: el Libro de la Vida, Las Moradas, el Camino de Perfección, con una prosa tan viva que aún se lee sin esfuerzo. Reformó el Carmelo junto a san Juan de la Cruz. Murió en Alba de Tormes en 1582, la noche del 4 al 15 de octubre, porque ese año se estrenaba el calendario gregoriano y se saltaron diez días. Fue la primera mujer doctora de la Iglesia.
Fiesta: 15 de octubre · Virgen y doctora de la Iglesia