
Es el único santo del que la Iglesia celebra el nacimiento además de la muerte, y la fecha no es casual: seis meses antes de Navidad, porque el evangelio dice que Isabel estaba de seis meses cuando el ángel visitó a María. Su padre, el sacerdote Zacarías, se quedó mudo por no creer que aquello fuera posible, y recuperó el habla al escribir en una tablilla el nombre del niño.
Vivió en el desierto, vestido de pieles, comiendo lo que encontraba, y llamó a la gente a cambiar de vida sin suavizar nada. Cuando vio pasar a Jesús dijo la frase que resume su oficio entero: conviene que él crezca y que yo disminuya. Herodes lo mandó decapitar por decirle a la cara lo que no quería oír. Su nacimiento se celebra el 24 de junio, con hogueras la noche antes.
Fiesta: 24 de junio · Nacimiento del Precursor