
En los evangelios no dice una sola palabra. Aparece cuatro veces y en las cuatro está haciendo algo: acoge a María cuando podría haberla repudiado, se levanta de noche y huye a Egipto, vuelve cuando puede volver, y busca angustiado al niño perdido en Jerusalén. Era carpintero, o más bien lo que hoy llamaríamos un obrero de la construcción, y a Jesús lo llamaban durante años "el hijo del carpintero".
De su muerte no se cuenta nada, y por eso se le reza pidiendo una buena muerte: se supone que murió en su casa, acompañado por María y por Jesús, antes de que empezara la vida pública. Pío IX lo declaró patrono de la Iglesia universal en 1870. Su fiesta es el 19 de marzo, y el 1 de mayo se le recuerda como obrero.
Fiesta: 19 de marzo · Esposo de la Virgen María