
Pío XII instituyó esta fiesta en 1955, y la fecha no fue casual: el 1 de mayo era el día del trabajo del movimiento obrero, y la Iglesia quiso decir que el trabajo no era patrimonio de una ideología. Puso al frente a un carpintero de pueblo.
La imagen tiene fuerza porque el Hijo de Dios se pasó treinta años trabajando con las manos y solo tres predicando. En el taller de Nazaret no ocurrió nada que mereciera ser contado, y eso es exactamente lo que se celebra: que las horas que nadie mira valen algo. Se celebra el 1 de mayo, y es el día de pedir por quien no encuentra trabajo o lo ha perdido.
Fiesta: 1 de mayo · Memoria