
Tenía un carácter imposible y lo sabía. Nació en Dalmacia hacia el 347, estudió en Roma y tuvo pesadillas en las que le reprochaban ser más ciceroniano que cristiano. Se retiró al desierto de Siria, aprendió hebreo con un judío converso y se pasó el resto de la vida entre libros y polémicas, respondiendo a sus adversarios con una mala uva que no ha envejecido mal.
Su obra es la Vulgata: la traducción de toda la Biblia al latín hecha desde los originales hebreo y griego, no desde versiones intermedias. Fue la Biblia de Occidente durante mil quinientos años. Murió en Belén, en una cueva junto a la basílica de la Natividad. Suya es la frase de que desconocer las Escrituras es desconocer a Cristo. Se celebra el 30 de septiembre.
Fiesta: 30 de septiembre · Presbítero y doctor de la Iglesia