Una palabra hiriente tarda un segundo y dura años. Antes de responder enfadado, respira y reza una jaculatoria. La lengua se educa.
El versículo del 4 de mayo
«El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?» Salmo 27,1
Reflexión del 4 de mayo
Una palabra hiriente tarda un segundo y dura años. Antes de responder enfadado, respira y reza una jaculatoria. La lengua se educa.
«El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?» Salmo 27,1