Jesús prometió que no nos dejaría huérfanos. Entre la Pascua y Pentecostés, la Iglesia espera. Espera tú también con el corazón abierto.
El versículo del 24 de abril
«Aunque camine por valle de sombras, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo.» Salmo 23,4