Perdonar de boca es fácil; de corazón, cuesta. Pide la gracia de que el rencor se convierta en deseo de bien. Es un proceso.
El versículo del 17 de septiembre
«Mi alma engrandece al Señor y mi espíritu se alegra en Dios, mi Salvador.» Lucas 1,46-47
Reflexión del 17 de septiembre
Perdonar de boca es fácil; de corazón, cuesta. Pide la gracia de que el rencor se convierta en deseo de bien. Es un proceso.
«Mi alma engrandece al Señor y mi espíritu se alegra en Dios, mi Salvador.» Lucas 1,46-47