Nada te turbe, nada te espante. Todo se pasa, Dios no se muda. Repítelo cuando el suelo tiemble.
El versículo del 16 de octubre
«Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios.» Salmo 103,2
Reflexión del 16 de octubre
Nada te turbe, nada te espante. Todo se pasa, Dios no se muda. Repítelo cuando el suelo tiemble.
«Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios.» Salmo 103,2