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Oración Diaria

Las de siempre

Salve

A la Madre de misericordia

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María.

Ruega por nosotros, santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Sobre esta oración

Una de las oraciones más antiguas a la Virgen, del siglo XI. Con ella se termina el rosario, y se reza también al final del día.

En latín

Salve, Regína, Mater misericórdiæ, vita, dulcédo et spes nostra, salve.

Ad te clamámus, éxsules fílii Hevæ.

Ad te suspirámus, geméntes et flentes in hac lacrimárum valle.

Eia ergo, advocáta nostra, illos tuos misericórdes óculos ad nos convérte.

Et Iesum, benedíctum fructum ventris tui, nobis post hoc exsílium osténde.

O clemens, o pia, o dulcis Virgo María.

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