San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla.
Sé nuestro amparo contra la maldad y las trampas del enemigo.
Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica.
Y tú, príncipe de la milicia celestial, con el poder que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.
Sobre esta oración
La compuso el papa León XIII a finales del siglo XIX, y durante décadas se rezó al terminar la misa. Se pide a san Miguel protección contra el mal. Su fiesta es el 29 de septiembre.
En latín
Sancte Míchaël Archángele, defénde nos in prǽlio;
contra nequítiam et insídias diáboli esto præsídium.
Ímperet illi Deus, súpplices deprecámur:
tuque, Princeps milítiæ cæléstis, Sátanam aliósque spíritus malígnos,
qui ad perditiónem animárum pervagántur in mundo, divína virtúte in inférnum detrúde. Amen.