Una novena son nueve días seguidos de oración por una intención. Cada día se lee la meditación que le toca y se termina con la oración final.
Día 1
Primer día. Toda la humanidad.
Hoy pongo ante Dios al mundo entero, empezando por los que no rezan por sí mismos.
Nadie queda fuera del alcance de su misericordia mientras tiene vida.
Pedir por todos me cura del corazón estrecho que solo mira lo suyo.
Rezo por los pueblos en guerra y por las casas rotas.
Jesús misericordioso, ten piedad de toda la humanidad y atráela hacia ti.
Día 2
Segundo día. Los consagrados.
Presento a Dios a los sacerdotes, religiosos y religiosas.
De ellos recibimos los sacramentos y la palabra que sostiene la fe.
También ellos cargan con cansancio, soledad y a veces desprecio.
Hoy rezo por los que están a punto de rendirse en su vocación.
Jesús misericordioso, sostén a los que te han entregado la vida entera.
Día 3
Tercer día. Los que creen con firmeza.
Hay quien lleva años siendo fiel sin llamar la atención de nadie.
Su constancia sostiene parroquias, familias y comunidades enteras.
La fe firme también se cansa y necesita ser sostenida.
Hoy doy gracias por quienes me enseñaron a creer.
Jesús misericordioso, guarda a los que perseveran y no dejes que se apaguen.
Día 4
Cuarto día. Los que aún no te conocen.
Muchos no rechazan a Dios, sencillamente nunca se lo han presentado bien.
Otros solo han visto de la fe la caricatura que les contaron.
Ninguna búsqueda honesta de la verdad queda sin respuesta.
Hoy pido por los que buscan sin saber a quién buscan.
Jesús misericordioso, sal al encuentro de los que todavía no te conocen.
Día 5
Quinto día. Los que se han separado de la Iglesia.
Algunos se fueron heridos y otros se fueron sin ruido.
Detrás de casi toda distancia hay una historia que merece respeto.
La puerta de la casa del Padre sigue abierta y la mesa puesta.
Hoy rezo por los que se marcharon de la fe que un día tuvieron.
Jesús misericordioso, allana el camino de vuelta a los que se alejaron.
Día 6
Sexto día. Los sencillos y los niños.
Los que no calculan ni desconfían tienen un lugar propio en el corazón de Dios.
En ellos la fe es limpia porque todavía no se ha llenado de cinismo.
Los niños dependen de otros para conocer a Dios y para estar a salvo.
Hoy pido por los que crecen sin nadie que los cuide.
Jesús misericordioso, protege a los pequeños y guarda su confianza.
Día 7
Séptimo día. Los que veneran tu misericordia.
Hay personas que han hecho de la misericordia el centro de su vida.
Perdonan más de lo que se les perdona y no llevan cuentas.
De ellos aprendo que la fe se demuestra sobre todo en el trato.
Hoy pido ser yo también alguien que devuelva bien por mal.
Jesús misericordioso, aumenta la confianza de los que se apoyan en tu perdón.
Día 8
Octavo día. Los que sufren en el purgatorio.
Rezar por los difuntos es un acto de amor que ellos ya no pueden hacer por sí mismos.
La purificación no es un castigo cruel, es el último paso hacia el encuentro con Dios.
Recordarlos me devuelve el sentido justo de mi propia vida.
Hoy nombro en silencio a mis difuntos.
Jesús misericordioso, apresura el descanso de las almas que esperan verte.
Día 9
Noveno día. Los tibios.
La tibieza no niega la fe, la deja morir de aburrimiento.
Es más difícil despertar a quien cree que ya está en orden.
Reconozco que muchas veces el tibio he sido yo.
Hoy pido para todos ellos una sacudida suave que devuelva las ganas.
Cierro esta novena confiando en tu misericordia y no en mis méritos.
Jesús misericordioso, enciende de nuevo a los que se han quedado a medias, y a mí con ellos.
Oración final de cada día
Jesús, en Ti confío. Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de tu Amadísimo Hijo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero. Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero. Amén.