Una novena son nueve días seguidos de oración por una intención. Cada día se lee la meditación que le toca y se termina con la oración final.
Día 1
Primer día. El amor que se adelanta.
Antes de que lo buscáramos, Jesús ya nos estaba esperando.
Su Corazón no ama porque merezcamos, ama porque es así.
Cuesta creer que se nos quiera sin condiciones previas.
Todo lo bueno que hay en nosotros nació de esa iniciativa suya.
Señor, hoy te pido que me deje querer por ti antes de intentar merecerlo.
Día 2
Segundo día. La mansedumbre de su Corazón.
Jesús se presentó a sí mismo como manso y humilde de corazón.
No respondió a la violencia con más violencia.
La mansedumbre no es debilidad, es fuerza sujeta por el amor.
En un mundo crispado, un gesto sereno vale más que un argumento.
Corazón de Jesús, hoy te pido mansedumbre en mis palabras y en mis silencios.
Día 3
Tercer día. La humildad.
El Hijo de Dios nació en un pueblo pequeño y trabajó con sus manos.
No buscó aplauso ni se puso por encima de nadie.
La humildad consiste en vivir en la verdad de lo que uno es.
Quien se cree grande no cabe en la puerta estrecha del Evangelio.
Señor, hoy te pido que me libres de la vanidad y me devuelvas a mi sitio.
Día 4
Cuarto día. El costado abierto.
En la cruz, la lanza abrió su costado y brotaron sangre y agua.
De ese Corazón herido nace la vida de la Iglesia.
Dios quiso quedarse abierto para siempre, sin defensas.
Amar de verdad supone aceptar quedar expuesto.
Corazón de Jesús, hoy te pido que abras el mío, que tantas veces cierro por miedo.
Día 5
Quinto día. La reparación.
Reparar no es aplacar a un Dios enfadado, es responder al amor con amor.
Donde hubo desprecio, poner respeto; donde hubo mentira, poner verdad.
Cada gesto pequeño de bondad cose algo de lo que otros rompieron.
También pedimos perdón por el daño que hemos hecho nosotros.
Señor, hoy te pido que repare con obras lo que he estropeado con descuido.
Día 6
Sexto día. La confianza.
Confiar es apoyarse en alguien cuando no se controla el resultado.
Jesús invitó a los cansados a acercarse a él y descansar.
No promete que desaparezcan los problemas, promete no dejarnos solos.
La confianza se ejercita en lo pequeño de cada día.
Corazón de Jesús, hoy te pido que aprenda a fiarme de ti sin poner condiciones.
Día 7
Séptimo día. La Eucaristía.
En el pan sencillo del altar se queda quien podría haberse quedado lejos.
Es el modo humilde que Dios eligió para acompañarnos.
Comulgar no es un premio a los perfectos, es alimento para el camino.
Del altar salimos enviados a servir, no simplemente consolados.
Señor, hoy te pido que no me acostumbre nunca al don de tu presencia.
Día 8
Octavo día. El amor a los pobres.
Jesús dijo que lo hecho al más pequeño se lo hacemos a él.
Su Corazón se conmovió ante la gente cansada y sin pastor.
La caridad empieza por mirar de cerca, no por opinar de lejos.
Nadie es tan pobre que no tenga algo que dar.
Corazón de Jesús, hoy te pido ojos para ver a quien nadie mira.
Día 9
Noveno día. La consagración.
Consagrarse es poner la propia vida donde ya está el corazón.
No entregamos una vida perfecta, entregamos la que tenemos.
Es una decisión que se renueva cada mañana, sin ruido.
Lo que ponemos en sus manos queda mejor guardado que en las nuestras.
Señor, hoy te pido que recibas mi vida entera, con lo logrado y lo pendiente.
Oración final de cada día
Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío. Corazón manso y humilde, haz nuestro corazón semejante al tuyo. Te ofrecemos nuestras oraciones, obras y sufrimientos de este día, y te pedimos con confianza la gracia de esta novena. Amén.