Evangelio
Evangelio según San Mateo 22,34-40.
Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron con Él,
y uno de ellos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba:
"Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?".
Jesús le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu.
Este es el más grande y el primer mandamiento.
El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas".
Primera lectura
Libro del Exodo 22,20-26.
Éstas son las normas que el Señor dió a Moisés:
No maltratarás al extranjero ni lo oprimirás, porque ustedes fueron extranjeros en Egipto.
No harás daño a la viuda ni al huérfano.
Si les haces daño y ellos me piden auxilio, yo escucharé su clamor.
Entonces arderá mi ira, y yo los mataré a ustedes con la espada; sus mujeres quedará viudas, y sus hijos huérfanos.
Si prestas dinero a un miembro de mi pueblo, al pobre que vive a tu lado, no te comportarás con él como un usurero, no le exigirás interés.
Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, devuélveselo antes que se ponga el sol,
porque ese es su único abrigo y el vestido de su cuerpo. De lo contrario, ¿con qué dormirá? Y si él me invoca, yo lo escucharé, porque soy compasivo.
Salmo
Salmo 18(17),2-3a.3bc-4.47.51a-51b.
Yo te amo, Señor, mi fuerza,
Señor, mi Roca, mi fortaleza y mi libertador.
mi Dios, el peñasco en que me refugio,
mi escudo, mi fuerza salvadora, mi baluarte.
Invoqué al Señor, que es digno de alabanza
y quedé a salvo de mis enemigos.
¡Viva el Señor! ¡Bendita sea mi Roca!
¡Glorificado sea el Dios de mi salvación !
El concede grandes victorias a su rey
y trata con fidelidad a su Ungido
Segunda lectura
Primera Carta de San Pablo a los Tesalonicenses 1,5c-10.
Hermanos:
Ya saben cómo procedimos cuando estuvimos allí al servicio de ustedes.
Y ustedes, a su vez, imitaron nuestro ejemplo y el del Señor, recibiendo la Palabra en medio de muchas dificultades, con la alegría que da el Espíritu Santo.
Así llegaron a ser un modelo para todos los creyentes de Macedonia y Acaya.
En efecto, de allí partió la Palabra del Señor, que no sólo resonó en Macedonia y Acaya: en todas partes se ha difundido la fe que ustedes tienen en Dios, de manera que no es necesario hablar de esto.
Ellos mismos cuentan cómo ustedes me han recibido y cómo se convirtieron a Dios, abandonando los ídolos para servir al Dios vivo y verdadero,
y esperar a su Hijo, que vendrá desde el cielo: Jesús, a quien él resucitó y que nos libra de la ira venidera.
Moniciones para la misa
Monición de entrada
El Señor nos reúne en su día para recordarnos lo esencial: amar a Dios con todo el corazón y al prójimo como a nosotros mismos. Dejemos a un lado prisas y preocupaciones, y celebremos juntos la Eucaristía, escuela de ese amor.
A la primera lectura
El libro del Éxodo pide al pueblo de Dios que no oprima al emigrante, a la viuda ni al huérfano, porque Dios escucha el clamor del pobre. La fe se demuestra en el trato a los más débiles.
A la segunda lectura
Pablo alaba a los cristianos de Tesalónica: dejaron los ídolos para servir al Dios vivo y verdadero, y se convirtieron en ejemplo para todos. Escuchemos cómo una comunidad puede contagiar la fe.
Al Evangelio
Un maestro de la ley pregunta a Jesús cuál es el mandamiento principal. En su respuesta, el amor a Dios y el amor al prójimo quedan unidos para siempre. Aclamemos el Evangelio.
Oración de los fieles
Presentemos al Padre nuestras peticiones, confiando en su bondad. Respondemos: Te rogamos, óyenos.
- Por la Iglesia, para que sea reconocida por el amor que se tienen sus hijos y por su cuidado de los pobres. Roguemos al Señor.
- Por los emigrantes y refugiados, por las viudas y los niños sin familia, para que encuentren acogida y protección. Roguemos al Señor.
- Por los que viven ahogados por las deudas o la precariedad, para que reciban ayuda y no pierdan la esperanza. Roguemos al Señor.
- Por nuestras familias, para que en ellas se aprenda a amar a Dios y a los demás. Roguemos al Señor.
- Por nosotros, para que nuestro amor no se quede en palabras y se haga gestos concretos. Roguemos al Señor.
Monición final
Que el amor que hemos celebrado se convierta esta semana en gestos sencillos, sobre todo con quien más lo necesita. Podemos ir en paz.
Reflexión del día: Los frutos del Rosario
Quien reza el Rosario recibe paz, luz y protección. No es magia, es compañía de la Madre. Sigue rezándolo.