Evangelio
Evangelio según San Mateo 22,15-21.
Los fariseos se reunieron entonces para sorprender a Jesús en alguna de sus afirmaciones.
Y le enviaron a varios discípulos con unos herodianos, para decirle: "Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios, sin tener en cuenta la condición de las personas, porque tú no te fijas en la categoría de nadie.
Dinos qué te parece: ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no?".
Pero Jesús, conociendo su malicia, les dijo: "Hipócritas, ¿por qué me tienden una trampa?
Muéstrenme la moneda con que pagan el impuesto". Ellos le presentaron un denario.
Y él les preguntó: "¿De quién es esta figura y esta inscripción?".
Le respondieron: "Del César". Jesús les dijo: "Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios".
Primera lectura
Libro de Isaías 45,1.4-6.
Así habla el Señor a su ungido,
a Ciro, a quien tomé de la mano derecha,
para someter ante él a las naciones
y desarmar a los reyes
para abrir ante él las puertas de las ciudades,
de manera que no puedan cerrarse.
Por amor a Jacob, mi servidor,
y a Israel, mi elegido,
yo te llamé por tu nombre,
te di un título insigne,
sin que tú me conocieras.
Yo soy el Señor, y no hay otro,
no hay ningún Dios fuera de mí.
Yo te hice empuñar las armas,
sin que tú me conocieras,
para que se conozca,
desde el Oriente y el Occidente,
que no hay nada fuera de mí.
Yo soy el Señor, y no hay otro.
Salmo
Salmo 96(95),1.3.4-5.7-8.9-10a.10c.
Canten al Señor un canto nuevo,
cante al Señor toda la tierra;
Anuncien su gloria entre las naciones,
y sus maravillas entre los pueblos.
Porque el Señor es grande
y muy digno de alabanza,
más temible que todos los dioses.
Los dioses de los pueblos
no son más que apariencia,
pero el Señor hizo el cielo.
Aclamen al Señor, familias de los pueblos,
aclamen la gloria y el poder del Señor;
aclamen la gloria del nombre del Señor.
Entren en sus atrios trayendo una ofrenda.
adoren al Señor al manifestarse su santidad:
¡que toda la tierra tiemble ante él!
Digan entre las naciones: “¡El Señor reina!
El Señor juzgará a los pueblos con rectitud”.
Segunda lectura
Primera Carta de San Pablo a los Tesalonicenses 1,1-5b.
Pablo, Silvano y Timoteo saludan a la Iglesia de Tesalónica, que está unida a Dios Padre y al Señor Jesucristo. Llegue a ustedes la gracia y la paz.
Siempre damos gracias a Dios por todos ustedes, cuando los recordamos en nuestras oraciones,
y sin cesar tenemos presente delante de Dios, nuestro Padre, cómo ustedes han manifestado su fe con obras, su amor con fatigas y su esperanza en nuestro Señor Jesucristo con una firme constancia.
Sabemos, hermanos amados por Dios, que ustedes han sido elegidos.
Porque la Buena Noticia que les hemos anunciado llegó hasta ustedes, no solamente con palabras, sino acompañada de poder, de la acción del Espíritu Santo y de toda clase de dones.
Moniciones para la misa
Monición de entrada
Hoy celebramos la Jornada Mundial de las Misiones, el Domund. Nos unimos a los misioneros que anuncian el Evangelio en todos los rincones del mundo y recordamos que, por el bautismo, todos somos enviados. Comencemos la Eucaristía dando gracias por el don de la fe.
A la primera lectura
Dios se sirve incluso de un rey extranjero, Ciro, para liberar a su pueblo. El profeta Isaías nos recuerda que el Señor conduce la historia y que no hay otro Dios fuera de él.
A la segunda lectura
Comenzamos la lectura de la primera carta a los Tesalonicenses. Pablo da gracias por una comunidad que vive la actividad de la fe, el esfuerzo del amor y la firmeza de la esperanza.
Al Evangelio
Para tenderle una trampa, preguntan a Jesús si es lícito pagar el tributo al César. Su respuesta va más allá de la moneda: lo que lleva grabada la imagen de Dios somos nosotros, y a él le pertenecemos. Aclamemos el Evangelio.
Oración de los fieles
Presentemos al Padre nuestras peticiones, confiando en su bondad. Respondemos: Te rogamos, óyenos.
- Por los misioneros y misioneras, para que el Señor los sostenga en su entrega y no les falte nuestra oración ni nuestra ayuda. Roguemos al Señor.
- Por los pueblos que todavía no conocen a Jesucristo y por los cristianos perseguidos a causa de su fe. Roguemos al Señor.
- Por quienes tienen autoridad, para que sirvan al bien común con justicia y honradez. Roguemos al Señor.
- Por los jóvenes, para que se atrevan a escuchar la llamada de Dios y a responderle con generosidad. Roguemos al Señor.
- Por nosotros, para que demos a Dios lo que es de Dios: nuestro tiempo, nuestro corazón y nuestra vida entera. Roguemos al Señor.
Monición final
Salimos de aquí enviados. Que nuestra vida, en casa, en el trabajo y entre los amigos, sea anuncio del Evangelio. Podemos ir en paz.
Reflexión del día: San Lucas
El evangelista de la misericordia: el hijo pródigo, el buen samaritano, la oveja perdida. Lee hoy una de esas parábolas.